La terapia gestáltica fue creada y desarrollada por Fritz Perls (psiquiatra y psicoanalista), Laura Perls (psicóloga), y Paul Goodman en la década de los 40 del pasado siglo XX. Fritz y Laura, se conocieron mientras trabajaban para Kurt Goldstein (un pionero de la neuropsicología) en un hospital de Berlín. Debido a su origen judío, ambos tuvieron que huir de la Alemania nazi con la llegada de Hitler al poder en el año 1933.
Inicialmente, los Perls se establecieron en Johannesburgo (Sudáfrica) trabajando como psicoanalistas, a la vez que desarrollaron una forma de terapia que definían como «psicoanálisis revisado». En esta aún incipiente terapia, Fritz y Laura realizaban una revisión de la teoría freudiana sustituyendo la perspectiva a la hora de acceder al complejo universo del ser humano como, por ejemplo, la génesis del concepto de “resistencia” que Freud situaba en la Fase Anal de su teoría, Fritz lo desplazó a la Fase Oral. Otro ejemplo reseñable sería la técnica por excelencia del psicoanálisis de Freud, la de “Asociación Libre”, Perls se decantó por la de “concentración” en la que incorporó la componente corporal, posiblemente influenciado por Wilhelm Reich y su trabajo terapéutico basado en el cuerpo.
Ya finalizada la Segunda Guerra Mundial, en 1948 y aconsejados por los «neopsicoanalíticos» Erich From y Clara Thomson, Fritz y Laura deciden fijar su residencia en Estados Unidos. Es allí donde Fritz despliega su ideología anarquista que le lleva a contactar con uno de los estandartes de la crítica social del momento, el polifacético Paul Goodman (dramaturgo, novelista, poeta… y un seguidor de la obra de Freud y de otro gran psicoanalista, Otto Rank). Goodman, como avezado escritor, se ocuparía de redactar alguna de las obras de Perls, apareciendo también como coautor.
Más tarde, esta nueva perspectiva teórica se erigió como una alternativa al psicoanálisis convencional y acabó por definirse como Terapia Gestalt (que no Psicología de la Gestalt).
La palabra Gestalt es un sustantivo de la lengua alemana que significa forma, figura, configuración, estructura… y hace referencia al carácter o a la esencia de algo.
La Terapia Gestalt se le enmarca dentro de la psicología humanista (o Tercera Fuerza), la cual se caracteriza por no estar enfocada exclusivamente a tratar al enfermo y a sus psicopatologías. La Terapia Gestalt es un modelo de terapia experiencial y humanista donde a través del uso de técnicas creativas y experimentales se consigue mejorar la conciencia, la libertad y la autonomía de las personas, ya que su objetivo principal es el de desarrollar el potencial humano.
Como toda corriente de la psicología, la Gestalt tiene sus puntos fuertes y también sus debilidades, razón por la cual, un psicólogo además de conocer diferentes disciplinas, debe actualizarse mediante una continua formación y supervisión profesional.